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lunes

EL COMIC COMO RECURSO DIDÁCTICO PARA LAS CIENCIAS SOCIALES

Por Juan Antonio García Sánchez, Jefe de Departamento de Humanidades y profesor de Ciencias Sociales, Geografía e Historia en el I.E.S.O. Mar de Castilla – Sacedón.

¿Quién no recuerda la “época dorada” del cómic? Corría el año 1986 cuando comenzaron a surgir nuevos personajes que protagonizarían un Nuevo Universo Marvel, diferente del Clásico inventado por Stan Lee y Jack Kirby. Desde luego, eran otros tiempos. Los adolescentes pasaban tardes enteras entretenidos con las aventuras de sus superhéroes favoritos. Los kioskos se llenaban de números especiales sobre la Patrulla X, Los Vengadores, X-Men... La afición se mantuvo incluso durante los 90, pero, con la entrada del nuevo milenio, los intereses de los chicos evolucionaron hacia otros caminos completamente diferentes.

Quizás nunca nos hemos planteado que una parte de culpa de que nuestros alumnos hayan perdido el interés por el cómic la tengamos nosotros. Evidentemente, aquellos chavales que fuimos, somos ahora padres repletos de responsabilidades. Sin embargo, eso no nos exime de seguir disfrutando de las aventuras de nuestros personajes favoritos y de evadirnos durante un buen rato de los problemas con las descargas de adrenalina de nuestros superhéroes. Sin ir más lejos, el último cómic que he leído ha sido “La Odisea”. Concretamente tengo en casa la edición que Norma Editorial ha sacado conmemorando su 25 aniversario de existencia y que ha servido como complemento especial de otro cómic mítico, los “300”, del que se ha vuelto a editar una 6ª edición y cuyo autor, Frank Miller, lo ha llevado como codirector y guionista a la gran pantalla. Actualmente parece que es el cine el medio que más se ha empeñado en resucitar el cómic. “Los Cuatro Fantásticos”, “Spiderman”, “Daredevil”, “Electra”, “The Punisher”, “X-Men”... han sido personajes clásicos del Universo Marvel llevados a las grandes salas y, pese a ser los protagonistas de nuevos seriales y crossover espectaculares, no han calado tan profundo en los jóvenes como se esperaba. El ejemplo lo podemos observar en el aula. Cuando preguntamos a un alumno si ha leído alguna vez un cómic, sorprendentemente su respuesta es negativa, a pesar de haber visto la película o de que haya oído hablar alguna vez del superhéroe en cuestión.

Sin embargo, el binomio cómic-adolescente no ha desaparecido del todo. Por ejemplo, cuando llevas un ejemplar a clase y lo enseñas, automáticamente se produce una atracción mágica entre el alumno y el cómic. Misteriosamente se despierta en el chico un interés inusual por leerlo, por tenerlo entre sus manos, igual que nos ocurría a nosotros cuando éramos chavales. Recordando aquellas viñetas de Asterix y Obelix que Don Paco, profesor de latín y griego, nos enseñaba para aprender a traducir la lengua de los romanos, me pregunté por qué no hacía yo lo mismo en mi clase con los contenidos de la Historia de Grecia. ¿Por qué no utilizar como recurso para explicar la figura de Homero y la Época de los Reinos Micénicos mi cómic de “La Odisea”? ¿Les gustarán a mis niños de 12 y 13 años aquellos dibujos de Ulises que a mí me hipnotizaron? ¿Y qué podemos decir del fantástico cómic de los “300”? Me consta que muchos alumnos ya han visto la película y que, incluso, tienen el DVD. ¿Les gustará el cómic de Frank Miller? ¿Serán capaces de identificar en él uno de los episodios más impactantes de las Guerras Médicas?

¡El resultado fue excepcional! ¡Mirad las fotografías! ¡No existe ningún niño que no preste atención a la explicación! Esto me demostró que no hay tanta diferencia entre los alumnos de ahora y los que fuimos hace años. Me vi reflejado en sus caras, en sus expresiones, en su interés por cómo Odiseo consiguió llegar a su hogar en Ítaca, sorteando un sinfín de peligros y aventuras; en su admiración por cómo Leonidas y sus 300 fieles espartanos entregaron su vida para salvar Grecia del absolutismo persa. En definitiva, al igual que mi profesora de latín hizo conmigo, yo conseguí una motivación e interés extra en los alumnos que nunca hubiese conseguido con una explicación normal o expositiva. Y lo que es más importante: enseñé a los chicos que “disfrutar” y “leer” son dos conceptos inseparables en un cómic. Disfruta de tu eterna adolescencia leyendo un cómic, es un consejo muy sabio.

viernes

ACTIVIDAD: “MARATÓN, LA LUCHA POR LA LIBERTAD”

LA ESCENIFICACIÓN DE UN RELATO MÍTICO, FUENTE DE RECURSOS PARA LAS CIENCIAS SOCIALES DE 1º DE E.S.O.

Por Juan Antonio García Sánchez, Jefe de Departamento de Humanidades y profesor de Ciencias Sociales, Geografía e Historia de 1º. E.S.O. en el I.E.S.O. Mar de Castilla de Sacedón.


Todo docente tiene siempre un tema predilecto. El mío es la Historia de Grecia. Además, cuando tienes la posibilidad de explicárselo a chavales de 12 o 13 años, en pleno inicio de su adolescencia, todavía me resulta más atractivo si cabe. ¡De veras que merece la pena! Ver sus caras, sus ojos, observar con detenimiento todos sus ademanes y expresiones de asombro, en definitiva, todo lo que significa ser un chaval entusiasmado por algo, me remonta a una época en la que yo también quedaba maravillado con las historias que me contaban mis maestros. Eran cuentos de héroes maravillosos como Aquiles y Héctor, de reyes como Leónidas, de estrategas como Milcíades, de gobernantes como Pericles, de conquistadores como Alejandro... Historias al fin y al cabo; relatos de una época dorada. Pero había un cuento que sobresalía sobre todos las demás: la historia de aquellos humildes guerreros que combatieron en la llanura de Maratón. Desde entonces soñaba con ser yo el profesor. Desde aquel instante me prometí que, algún día, sería yo quien contara a mis alumnos las hazañas de aquellos valientes atenienses que, armados de valor y astucia, vencieron al todopoderoso ejército persa. Y felizmente, el sueño de aquel muchacho se hizo realidad
Quizás no seamos conscientes de nuestro poder como docentes. Seguro que más de uno de nosotros no se ha parado a pensar en la influencia que ejercemos sobre los chicos. Tan solo echando la vista atrás, recordaremos el influjo que muchos profesores tuvieron sobre nuestras decisiones. ¡Hagamos que se cumplan los sueños de nuestros adolescentes! ¡Contémosles historias de la Grecia Antigua! ¡Narrémosles Maratón!
Únicamente necesitamos reservarnos una placentera sesión de nuestra unidad didáctica. Dejémonos llevar por nuestro trabajo. Nos merecemos disfrutar. Solo así conseguiremos que los niños se contagien de nuestro entusiasmo. Tened siempre presente que son verdaderas “esponjas”. Y si nosotros estamos emocionados por lo que les vamos a contar, ellos también lo estarán por lo que van a escuchar. Además, no vendría mal que colocásemos la clase a nuestro antojo. Hoy no se trata de mantener la compostura y el decoro en el aula. Hoy hay que disfrutar escuchando ¡Rodeémonos de los chicos! Deben entender que es un día especial. Hoy escucharán Maratón.
Podemos utilizar para nuestra historia infinidad de recursos que les pueden motivar aún más. Información sobre la batalla no nos va a faltar. Basta con “teclear” en google “Batalla de Maratón” y nos saldrán un sinfín de enlaces que podremos consultar. Sin embargo yo prefiero utilizar mi propio material. Han sido muchos los años que he pasado recopilando objetos, mapas, libros... y ha llegado la hora de darle la utilidad que merecen. Textos sacados de las “Historias” de Herodoto para leerlos en clase; un mapa antiquísimo que explica nítidamente el desarrollo de la batalla, extraído del manual de Don Félix Sánchez y Casado, legendario catedrático del Instituto Cardenal Cisneros y titulado “Atlas Elemental de Geografía Histórica para los alumnos de Historia Universal”, editado por la Imprenta de la Compañía de Impresores y libreros de Madrid en el año 1880; soldados de plomo pintados por mí para mostrarles cómo eran los combatientes: hoplitas atenienses, arqueros y soldados de infantería persa; reproducción a pequeña escala de una armadura de hoplita atenienses; maqueta en miniatura de un casco corintio realizado en bronce;... en fin, todo lo que durante años he ido coleccionando (qué historiador no es coleccionista) y que ha estado acumulando polvo en las estanterías de mi casa. Basta con echar un vistazo a las fotografías para ver el despliegue de material y el atractivo que causa en los alumnos, deseosos de tener todos los objetos entre sus manos.
Después del énfasis de la batalla, de describirles la táctica de Milcíades, de destacarles el valor de Temístocles, de emocionarles con la derrota de Datis y Artafernes, concluiremos el relato con la conmemoración de la prueba olímpica de la "maratón", fundamentada en la gesta de Filípides, el hoplita ateniense que partió raudo para comunicar a la población de Atenas que se había obrado el milagro, pereciendo después por el esfuerzo de su carrera. Sin embargo y pese a todo, no debemos olvidar que nuestra función es la de enseñar historia. Y la historia es una ciencia y no un cuento. Por ello explicaremos las consecuencias de la victoria, consecuencias que van mucho más allá de un simple episodio de las Guerras Médicas: para los griegos significaba el triunfo de la civilización sobre la barbarie, la victoria de la libertad sobre el despotismo, la propia supervivencia de su cultura y, por ende, de la futura cultura occidental. Para los persas no fue más que un pequeño traspiés dentro de los dominios de su vasto imperio. De ahí la búsqueda de venganza en posteriores episodios como Las Termópilas, como Platea y Micala, como Salamina... Pero esos son otros cuentos.