miércoles

ACTIVIDAD "SOY UN CIUDADANO ATENIENSE"

LOS ORÍGENES DE LA DEMOCRACIA Y EL CAMINO HACIA LA IGUALDAD.

Autor: Juan Antonio García Sánchez, Jefe de Departamento de Humanidades y profesor de Ciencias Sociales, Geografía e Historia de 1º E.S.O. en el I.E.S.O. Mar de Castilla de Sacedón.

Sería completamente erróneo si, como profesores de historia, intentásemos generalizar un concepto como el de “igualdad” en la sociedad de la antigua Grecia. Es más, en multitud de ocasiones me he sentido escandalizado viendo a nuestros políticos enorgullecerse, argumentando máximas que recordaban los valores democráticos originarios de la Atenas Clásica, sin poner en tela de juicio la existencia de enormes antagonismos sociales. Sin embargo, los que día a día estudiamos y trabajamos el mundo griego sabemos que eso no es más que ignorancia, seguida de un incipiente pasotismo y falta de interés por el conocimiento de nuestro pasado.

El vocablo “democracia” etimológicamente hablando deriva del griego “demos”, que significa pueblo y “cratos”, poder; literalmente “el poder del pueblo”. Es más, fue Atenas la primera polis o comunidad-estado en poner en práctica este novedoso sistema de gobierno. Pero no debemos olvidarnos de que la “democracia ateniense” se desarrollaba en un sociedad repleta de contrastes y que bajo el término de demos solo se identificaban a unos pocos habitantes, los ciudadanos. Por ejemplo, existían los esclavos procedentes de las continuas guerras entre las numerosas polis que salpicaban la agreste orografía helénica, incluso los extranjeros que habitaban la ciudad, denominados metecos, no tenían ningún tipo de derechos políticos. Solo tenían esos derechos aquellos a los que se les consideraban ciudadanos y, de este grupo, se excluían también a las mujeres, a las que no se les permitía ni votar ni asistir a las reuniones de la Asamblea o ecclesía.
En cambio, sí que es verdad que fue en Grecia donde comenzaron a fraguarse los cimientos del camino hacia nuestra democracia, muy diferente en grandes aspectos a la actual, pero democracia al fin y al cabo. En este sentido el poder que antes detentaban los reyes y los tiranos pasó a pertenecer al pueblo, bueno, a una parte del pueblo, representado por unos “selectos” ciudadanos elegidos en votación, los magistrados. En la práctica, el gobierno de la polis recaía pues en unos pocos o, al menos, las decisiones que tomaban los estrategos y arcontes sólo representaban los intereses de una pequeña parte de la población ateniense, en su mayoría aristócratas, grandes comerciantes y campesinos acomodados. Esta forma de gobierno verdaderamente recibe el nombre de oligarquía, literalmente “el gobierno de unos pocos”.

Cuando explicamos en el aula la Historia de Grecia y los orígenes de la democracia, evidentemente estamos obligados a aclararles a nuestros alumnos todas estas controversias. Pero no seríamos buenos docentes si pasáramos por alto los logros y conquistas que la sociedad ateniense nos ha legado para la posteridad. Que los asuntos de una ciudad se solucionaran acudiendo a la opinión de la ciudadanía y no a los deseos personales de un mandatario egoísta es algo con un valor incalculable y digno de ser homenajeado para aquella época. Y es este el objetivo que, en definitiva, nos interesa rescatar para nuestra actividad: la actitud de respeto por la igualdad y los derechos de la gente, por el valor de escuchar la palabra del compañero y por la libertad que se consigue utilizando la unión de todas las personas. Para conseguir este objetivo haremos que nuestros chicos se pongan en la piel de un ciudadano ateniense, que se conviertan en creadores y partícipes de la democracia griega, que critiquen la compatibilidad entre democracia y esclavitud en las sociedades de la Antigüedad. De esta forma los niños serán por una vez protagonistas de uno de los hechos más importantes de la Historia de Grecia, pudiendo cambiar con un simple acto el signo de la Historia Universal, defenestrando las diferencias y fomentando la igual social.

A la hora de llevar a cabo la actividad sólo necesitamos reservar en la programación de nuestra unidad una única sesión. Simularemos en nuestra clase el ágora ateniense, situando a los alumnos en círculo, símbolo de igualdad entre los asistentes. Además, los niños traerán de su casa una sábana o tela que, como prenda de vestir o chiton, les identificará mucho mejor con su papel de ciudadano. Lógicamente nos volveremos mucho más “democráticos” que los propios atenienses y, contrariando la opinión del comediante griego Aristófanes, dejaremos asistir a la Asamblea también a las mujeres.
En nuestra reunión deberemos tratar asuntos discutidos en realidad por los ciudadanos de la antigua Atenas. Haremos ver a los chicos que las reuniones en el ágora no sólo se utilizaban para discutir asuntos políticos, sino también para educar a la ciudadanía en valores humanos. La Asamblea era la “primera escuela del pueblo” y así es como la haremos ver. Elegiremos, por ejemplo, como tema a discutir la “ética o moralidad”. Para ello basaremos nuestro argumento en la “Historia de Ulises”. Utilizando como recurso didáctico, pese a su anacronismo, el cómic que Norma Editorial ha editado sobre “La Odisea” conmemorando su 25 aniversario, trasmitiremos a la asamblea la preocupación que Penélope y Telémaco sufrían por el regreso de nuestro ilustre personaje. Dejaremos que los ciudadanos propongan pruebas a aquellos malvados pretendientes que aspiraban a usurpar el trono de nuestro héroe. Votaremos entre todos la mejor de las pruebas propuestas y luego, como solución final, la compararemos contando, cual verdadero aedo o rapsoda, la famosa “prueba del arco y los aros” que Homero decidió para el final de su obra. Como “moraleja”, haremos que nuestros ciudadanos valoren lo negativo de ser avaricioso y codicioso, así como la necesidad de respetar la libertad de elección que las personas, y más concretamente las mujeres, tienen en dar su amor a quienes deseen.

Si nos damos cuenta, con esta actividad aglutinamos contenidos que miran un poco más allá de la simple historia de Grecia. Nos referimos a la literatura, la mitología griega y, por supuesto, la ética o moralidad humana, elemento este último muy presente en grandes pensadores y filósofos griegos como Sócrates, Platón y Aristóteles. Ello nos ayudará a que los alumnos entiendan que en el ágora no solo se analizaban los problemas políticos de la polis, sino que también se contaban historias que servían para entretener y educar en valores a los ciudadanos, ahondando en su subconsciente para fijar fundamentos democráticos que les ayudaran a ser mejores personas.
¿Por qué no intentamos hacer nosotros, como profesores de nuestra clase, lo mismo que los griegos hacían en el ágora? ¿Por qué no acudir al ejemplo de Grecia, “cuna” de la civilización occidental, para hacer de nuestros chicos excelentes ciudadanos y mejores personas? Creo que es un ejemplo muy atractivo y bonito de educar en valores, sin abandonar los contenidos de nuestra asignatura que, en ocasiones, nos impiden tratar con nuestros alumnos temas mucho más importantes para la propia vida. Además de Historia de Grecia, los niños aprenderán a valorar sin darse cuenta aspectos como la igualdad y a respetar los logros que nos ha traído la democracia.

1 comentario:

RAMÓN FERNÁNDEZ DACAL dijo...

Muy bien la escenificación en esta actividad de la democracia en Atenas.Está muy bien no olvidar el origen de nuestro sistema político e intentar aprender de los antiguos filósofos y poetas,que nos dan principios e ideas muy útiles para esta época.